Cómo comenzó todo…

Nuestra historia

Nuestra historia comenzó hace más de 15 años, durante nuestro último año de preparatoria. Sin saberlo, encontramos el uno en el otro a alguien con quien compartíamos gustos, sueños y, sobre todo, muchísimas risas.

Después de graduarnos, la vida nos llevó por caminos diferentes. Cada uno siguió su rumbo, hasta que, un par de años después, nuestros caminos volvieron a cruzarse. Y esta vez, decidimos recorrerlos juntos.

Hace siete años tomamos una de las decisiones más importantes de nuestras vidas: dejar atrás nuestro país y comenzar una nueva aventura lejos de nuestras familias, nuestros amigos y todo aquello que conocíamos.

No ha sido un camino fácil. Hemos enfrentado retos, vivido momentos difíciles, aprendido, crecido y celebrado pequeños y grandes logros. Pero, sobre todo, hemos construido una vida de la que nos sentimos profundamente orgullosos.

Hoy tenemos un hogar al que podemos llamar nuestro, dos chiquitas que son nuestra adoración y amigos maravillosos que, con el tiempo, se han convertido en nuestra familia.

Mirando hacia atrás, sabemos que aquella decisión de aventurarnos juntos hacia lo desconocido fue una de las mejores que pudimos tomar. Porque cada paso, cada desafío y cada alegría nos han traído hasta este momento tan especial: el día de nuestra boda.

Y si estás leyendo estas palabras, es porque, de una u otra manera, has formado parte de nuestra historia. Quizá has estado desde el principio, quizá nuestros caminos se cruzaron hace poco, o tal vez la distancia nos ha mantenido separados por algún tiempo. Pero queremos que sepas que ocupas un lugar muy especial en nuestras vidas.

Gracias por ser parte de nuestro camino, por acompañarnos en algún capítulo de esta aventura y por estar aquí para celebrar el comienzo de uno nuevo.

Nuestra historia sigue escribiéndose, y nos hace inmensamente felices saber que tú formas parte de ella.

Con todo nuestro cariño, gracias por estar aquí.

Hay una frase que nos decimos todos los días antes de dormir. 

“Nos vemos mañana para más diversión”

Cuando somos niños, nadie nos advierte lo que realmente significa crecer. Pensamos que ser adultos es sinónimo de libertad, de vivir solos, de tomar nuestras propias decisiones y de que mamá ya no nos regañe.

Pero nadie nos cuenta que habrá días en los que sentiremos que las cosas no pueden ponerse peor… y, para nuestra sorpresa, se pondrán peor. Que la felicidad no siempre llega cuando la buscamos y que ni los sueños ni el dinero caen del cielo. Que habrá momentos de incertidumbre, de cansancio y de preguntarnos si realmente estamos haciendo las cosas bien.

Pero tampoco nos dicen que, cuando menos lo esperamos, la vida nos sorprende. Que después de los días difíciles llega la calma, que las pequeñas cosas pueden convertirse en nuestros recuerdos más felices y que, a veces, todo aquello que tanto deseábamos llega sin que nos demos cuenta.

Y quizá esa felicidad dure unas horas, unas semanas o toda una vida. Lo importante es aprender a disfrutarla mientras está aquí, sin dejar que el miedo a lo que viene mañana nos robe la alegría de hoy.

Porque al final, la vida es una aventura llena de días buenos, días malos y muchísimos días inesperados. No podemos saber qué nos espera mañana, ni controlar todo lo que nos sucederá.

Pero hemos aprendido que, cuando tienes a la persona indicada a tu lado, incluso los días más difíciles se vuelven un poquito más llevaderos, los días buenos se disfrutan el doble y hasta lo cotidiano puede convertirse en una aventura.

Y por eso, sin importar cómo haya sido nuestro día, cada noche nos despedimos con la misma promesa:

“Nos vemos mañana para más diversión”.

Porque no sabemos qué nos tiene preparado la vida, pero sí sabemos que queremos seguir descubriéndolo juntos.